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Juegos para aprender a vestirse
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Niña y gorro

Los pequeños deben conseguir aprender a vestirse para mejorar su autoestima y ganar independencia.  Los pequeños observa a los adultos vestirse por su cuenta y pretenden imitarlos. Es una fase de su madurez  similar a cuando insisten en alimentarse sin ayuda.

Aprender a vestirse con nuestros juegos de vestir

Según la madurez de cada niño, pueden comenzar su aprendizaje apenas dejan de usar el pañal. Normalmente, consiguen vestirse por sí mismos entre las edades de 2 y 4 años aproximadamente. Es labor de los padres facilitar el proceso y respetar el ritmo de aprendizaje del pequeño. En casa les pueden incentivar el aprendizaje con juegos y de forma divertida cuando se lo soliciten.

Los trucos y juegos para aprender a vestirse son variados, y consiguen que el proceso resulte divertido para en niño:

Permitir el aprendizaje infantil a vestirse

Entre las pautas a tener en cuenta, resulta prioritario no obligar a que el niño aprenda a colocarse todas las prendas a la vez, pues determinada ropa precisa cierta habilidad  para vestirla. Es recomendable establecer una gradación del aprendizaje según la destreza requerida para ponerse la prenda. Primero, por ejemplo, se puede permitir al pequeño que se coloque solito los calcetines o la ropa interior, aquellas prendas con cinturas elásticas que no requieren posteriores abotonados.

Los niños pueden recibir pistas de los padres sobre cómo colocarse cada prenda, por ejemplo mediante la ubicación de la etiqueta del cuello, o de las costuras de la ropa. Superada esta etapa, se puede intentar que sepan vestirse con prendas que incorporan cierres fáciles de manejar, como velcro. Los cierres tipo cremallera, botón o cordones son preferibles dejarlos para más tarde.

Los padres deben disponer las prendas en la secuencia adecuada: primero la ropa interior, hasta terminar con el abrigo. Con esa sencilla precaución el niño puede interiorizar el orden de las prendas.

Tampoco es recomendable terminar de vestirle cuando el niño se atasca o vacila durante el proceso. Esta ayuda mal entendida, provocará que el pequeño tarde más de la cuenta en saber vestirse. Es preferible explicarle los pasos del proceso, a ejecutar la acción en su lugar.

Es preciso concederles su tiempo, dejar que su lentitud inicial se convierta en habilidad en vez de apresurarles por su tardanza y ponerles nerviosos. Para eliminar el factor prisa, los padres pueden iniciar el adiestramiento durante los fines de semana, cuando no debe vestirse contrarreloj para ir al cole. Facilita la tarea que el niño se vista en un entorno tranquilo, sin distracciones como la televisión.

 Una vez que el pequeño sepa vestirse, nunca volver a ayudarlo.

Juegos para aprender a vestirse

Un juego de disfraces donde los pequeños deben vestirse solos, concursos entre los niños para vestirse antes, o jugar a vestir los muñecos favorecerá la nemotecnia sobre el orden de las prendas y cómo vestirlas.
Socks

Componer canciones con las prendas, o pintar letras en la plantilla de los zapatos son otras formas de reforzar el aprendizaje. Es necesario empatizar con la mente del niño: su memoria apenas se ha desarrollado y resulta corta en comparación con la del adulto, y necesitará la repetición de las explicaciones sobre la vestimenta.

Para que aprenda a colocarse las faldas o los pantalones, se puede jugar a buscar la etiqueta y las costuras, y explicar que los bolsillos grandes suelen caer siempre hacia la parte de atrás. Para que aprenda a abrocharse, puedes proporcionarle al niño un abrigo de adulto con botones grandes que le permita pulir su destreza con el abotonado.

Para manejar las cremalleras, pueden añadirse cordones o tiradores en la hebilla para que el niño pueda tirar de ellos y subirla.  En esta fase, le puedes comprar zapatos con cierre de velcro en vez de mediante cordones. Las faldas y pantalones con cintura elástica en vez de botones, calcetines sin talón para que los coloque siempre correctamente, y los jerséis y sudaderas deben ser de cuello ancho para que el niño pueda pasar la cabeza sin agobiarse. Las prendas superiores deberían lucir un dibujo o bordado para que el niño sepa cuál es la parte delantera.

Los juegos que entrenan la motricidad fina, como los puzles o juegos de encaje, aumentarán la pericia manual del pequeño. Los padres deberán ser pacientes con los fallos del niño y no agobiarle ni meterle prisa, pues no es probable que acierten a la primera a la hora de enfundarse una camiseta o los calcetines. En todo momento, el niño debe recibir motivación de los padres para que disfrute de esa pequeña conquista de autonomía personal.

Asume que existirán pasos atrás con los pequeños. Unos días querrán vestirse y desvestirse solos, y otros días no les dará la gana de realizar ninguna de ambas tareas. Se recomienda constancia y paciencia, y no forzar en exceso al pequeño. Suele ser preferible que ejecute estas habilidades por su propia iniciativa.

Vestirse solos a partir de los 2 años

Los padres deben facilitar a los niños que se comiencen a vestir en cuanto los pequeños lo demanden. Si se sienten preparados, aproximadamente a los 2 años empezarán a intentarlo. La edad puede variar según el nivel de desarrollo del pequeño, o si presenta alguna discapacidad motora o intelectual.

Existe una pauta común a todos los niños: les cuesta más colocarse las prendas superiores que las inferiores, y saben mejor desnudarse que vestirse. Para lograr que el pequeño progrese, puedes aportarle ropa sencilla de poner. Ese factor evitará que el pequeño se desanime si no atina a ponérsela, ni te pida a ti que lo vistas. Lo normal es que entre los 2 años y los 30 meses de vida ya sepan desvestirse al completo sin ayuda paterna.

Puedes entrenar su habilidad para vestirse precisamente cuando el pequeño debe quitarse la ropa para bañarse. Les resultará más fácil comenzar a familiarizarse con el proceso a la inversa. Aprender a colocarse la ropa en el orden correcto y con habilidad demorará a partir de los 3 años de edad aproximadamente. Con esos años es probable que ya obtenga habilidad suficiente como para ponerse sus chaquetas y abrigos, pero será menos hábil con los botones o cremalleras.

Inicia la enseñanza del niño lo antes posible. En cuanto muestre interés por realizar solo estas tareas, es probable que hasta él mismo te lo solicite. Sin embargo,  no te empeñes en el factor rapidez de su entrenamiento. Tu papel se limita a suministrarle indicaciones o echar una mano puntual.  Evita la prisa: el pequeño demandará su tiempo de aprendizaje según su nivel de madurez y habilidad, y al adulto le corresponde adaptarse. El pequeño nunca aprenderá a vestirse solo a la primera.

Recompensa de forma evidente los avances del niño. No implica comprarle un regalo material. El pequeño se siente recompensado por un reconocimiento del adulto mediante elogios y otros refuerzos positivos del comportamiento. Permítele decidir cuál prenda colocarse solo. A lo sumo, ofrécele un par de opciones o tres de vestimenta y que elija con cuál vestirse.

Establece una rutina diaria. Las pautas repetidas permiten que el pequeño se centre y disminuye la tensión por la tarea. Mediante la costumbre, terminará por acostumbrarse a ejecutar las mismas acciones en un determinado momento del día.

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