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Coloquialmente hablamos de depresión para referirnos a la tristeza normal, es decir al estado de ánimo bajo, abatido o apenado que está presente en todos los seres humanos, incluyendo los niños. Esta tristeza se convierte en patológica cuando es muy intensa, frecuente y prolongada en el tiempo, por lo que es importante que sepamos diferenciarlo.

Qué es la depresión infantil

La depresión es más común en los niños de lo que se piensaLa depresión infantil es difícil de definir debido a que en la infancia y adolescencia los niños padecen múltiples variaciones de su estado de ánimo, mostrándose triste,culpable u oposicionista de forma habitual.

No obstante, la depresión como síndrome en la infancia, sería un trastorno que presenta una serie de síntomas principales y otros asociados. En función de la edad del niño, predominaran unos síntomas u otros. Por ejemplo, en la edad preescolar es más común que no quieran jugar, tengan muchas rabietas, parezcan tímidos, tengan insomnio y en general más síntomas somáticos. En la edad escolar, predominan más los síntomas  psicosomáticos como los terrores nocturnos, la onicofagia, manipulación de los genitales o problemas en el control de esfínter, entre otros. Por último, los adolescentes se mostrarán más abatidos, con rumiaciones, sentimientos de inferioridad, cefaleas y otros síntomas psicosomáticos.

Cómo diagnosticar la depresión en un niño

Para diagnosticar un trastorno depresivo mayor en la infancia, el niño/a debe presentar una alteración del estado de ánimo (tristeza o irritabilidad) casi todos los días o durante gran parte de éstos, durante al menos dos semanas.

Los síntomas que nos indican que un niño/a sufre depresión son muy heterogéneos, pero los más frecuentes son:

Estado de ánimo disfórico:Características principales de la depresión

  • Muestras de tristeza, soledad, indefensión y/o pesimismo
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Irritabilidad
  • Llanto fácil
  • Negativismo

Ideación autodespreciativa:

  • Sentirse inútil, incapaz, feo o culpable
  • Ideas de persecución
  • Deseos de muerte
  • Deseos de huir
  • Tentativas de suicidio

Conducta agresiva:

  • Dificultades en las relaciones sociales
  • Se mete en peleas con facilidad
  • Hostilidad

Alteraciones del sueño:

  • Insomnio inicial o tardío
  • Sueño alterado o inquieto
  • Es difícil despertarlo por la mañana

Cambios en el rendimiento escolar
Socialización disminuida
Cambio de actitud hacia el colegio
Quejas somáticas:

  • Cefaleas no migrañosas
  • Dolor abdominal

Pérdida de energía
Cambios en el apetito y/o peso normal

Causas comunes de la depresión en los niños

Las causas de la depresión son complejas y para cada niño/a pueden variar las circunstancias que desencadenen el trastorno, sin embargo hay factores que predisponen o hacen que determinados niños/as sean más vulnerables a sufrir depresión en su infancia.

Algunos de estos factores son biológicos, en concreto se relaciona con la regulación de una serie de neurotransmisores que median nuestro estado de ánimo y que en condiciones normales se mantienen en equilibrio. En algunos niños, se producen desequilibrios en respuesta a sucesos estresantes con más facilidad que en otros, por lo que los primeros serían más propensos a padecer un trastorno depresivo.

Además de esa predisposición biológica, también hay causas ambientales que afectan a la depresión y hacen que determinados niños/as sean más vulnerables. Algunas de estas causas son:

  • Existencia de hostilidad de los padres hacia hijos, problemas de apego o del vínculo entre ambos.
  • Padres ausentes y/o con problemas emocionales.
  • Problemas en la relación familiar, como entre los padres, los hermanos o entre padres e hijos.
  • Rupturas familiares por pérdida de algún miembro, divorcio o separación de los padres, traslado por motivos laborales, entre otros.
  • Estilos educativos coercitivos, normas rígidas y poco afectivos, con metas poco realistas y nivel de autoexigencia muy alta.
  • Pérdidas tempranas.
  • Estilo atribucional negativo, que favorecerá que acontecimientos cotidianos se vivan como estresantes.
  • Actitudes disfuncionales sobre perfeccionismo y la dependencia.
  • La alta estimación sobre la probabilidad de ocurrencia de acontecimientos negativos en el futuro poco controlables.
  • Pobres habilidades sociales y en solución de problemas, provocando que el niño/a no sea capaz de afrontar, resolver y adaptarse a los cambios negativos que determinados acontecimientos estresantes producen.

Cómo actuar ante la depresión infantilEl cariño incondicional ayuda a superar la depresión infantil

Lo más importante es que si creemos que un niño/a tiene depresión, acudamos a un profesional de la salud mental para que le ayude con su problemática a través de una intervención profesionalizada. Sin embargo, nosotros como padres, madres, cuidadores o personas cercanas y de referencia, podemos ayudarle a mejorar dentro del entorno cotidiano.

Es muy importante que a los niños le demos amor incondicional, esto es importante tenga o no depresión, tanto de forma explícita como implícita. Además, debemos cuidar los mensajes que en ocasiones se mandan a los niños/as a cerca del amor; en frases como “si me ayudas te voy a querer mucho” dejamos entrever que si no lo hace no le querremos y que nuestro amor se tiene que ganar, pudiendo percibirse incapaces de hacerlo en alguna ocasión.

También, es importante que respetemos sus preferencias y no intentemos imponernos con el pretexto de la experiencia o sabiduría. Las normas rígidas hacen disminuir el autoestima de los niños/as y les generan sentimientos de desaprobación por nuestra parte.

Compartir momentos especiales con nuestros hijos, debemos hacerles sentir importantes dentro del núcleo familiar, permitiéndoles ser los protagonistas de ese momento y dejándoles que tomen la decisión sobre lo que vamos hacer. Podemos jugar, leer cuentos o libros, realizar actividades deportivas, paseos, etc.

Permitirles ser autónomos, fomentar su independencia, que sean ellos los que resuelvan sus problemas. También, es importante que les apoyemos cuando lo necesiten y les ayudemos en momentos puntuales para aumentar su autoeficacia percibida.

Animarles a expresar sus emociones, cómo han pasado el día, qué cosas positivas y negativas han vivido y compartir también con ellos nuestras experiencias. Es importante legitimar todas sus emociones, frases como “no estés triste”, “no llores por eso” o “venga anímate”, sólo consiguen que el niño/a crea que es malo sentirse como él o ella lo hace y le hará reprimir más sus emociones, retraerse y en general aumentar su estado de ánimo deprimido.

Es muy importante la educación en inteligencia emocional, para que nuestros hijos conozcan y sepan gestionar sus propias emociones. Fomentar su autoestima, motivándoles y no elogiándoles, reforzando sus logros y esfuerzos y no las sólo las metas y atributos.

Tratamientos de la depresión infantil

Psicoterapia

En los niños que todavía no han llegado a la pubertad, la terapia cognitivo-conductual es la primera elección de tratamiento, contando con un gran apoyo científico. En el caso de los adolescentes, además de los enfoques cognitivo-conductuales, existe otra alternativa a tener en cuenta como primera elección de tratamiento, ésta es la terapia interpersonal.

La intervención debe diseñarse teniendo en cuenta el momento evolutivo del niño/a yLa psicoterapia es vital para superar la depresión su historia personal, lo más eficaz es que se realice de manera individual, por lo menos en primera instancia. Además, debe ser multicomponente, es decir, que incluya diversas estrategias para conseguir los diferentes objetivos de tratamiento, debido a la complejidad de la depresión y a sus múltiples manifestaciones.

Aunque cada profesional adaptará el tratamiento a cada persona, en general debería haber una serie de estrategias presentes en todas las intervenciones, como la programación de actividades agradables, técnicas de relajación, reestructuración cognitiva, educación emocional, entrenamiento en habilidades sociales y solución de problemas.

Es importante que los padres y/o cuidadores tomen parte activa del proceso de intervención.

Farmacoterapia

El uso de psicofármacos en los niños/as es bastante polémico, debido a que su eficacia y seguridad no está lo suficientemente probada. No obstante, hay profesionales médicos que sí los utilizan, adaptando las dosis de los fármacos empleados para adultos, como los antidepresivos tricíclicos y los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.

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