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La psicomotricidad fina consiste en el movimiento de precisión del cuerpo humano. Se traga de una movilidad coordinada entre varios grupos musculares.

Psicomotricidad fina infantil

La psicomotricidad fina se regula en el área cerebral denominada: Tercera Unidad funcional, ubicada en el lóbulo frontal y la región pre central. Allí se interpretan los diferentes sentimientos y emociones, y se programa y regula la actividad mental.

La musculatura apenas emplea fuerza en la psicomotricidad fina, pues se ejecutan movimientos de poca amplitud con músculos pequeños. Por ejemplo, como los necesarios para sostener un lápiz, los cubiertos, o hablar. Los niños afinan la motricidad fina desde bebés.

Primero aprenden el manejo básico de su propio cuerpo con la motricidad gruesa, que implica músculos grandes y movimientos de poca precisión (sentarse, girarse o gatear). La motricidad gruesa constituye la base del desarrollo de la motricidad fina y sus movimientos precisos. La rapidez de la maduración natural puede potenciarse mediante ejercicios.

La motricidad fina Por edades

La psicomotricidad fina guarda relación con la madurez intelectual. El afinamiento de la pericia inherente a esta clase de motricidad resulta decisivo en ese aspecto. Las habilidades adquiridas permiten al niño experimentar e interactuar con su entorno, y se la base del aprendizaje y del desarrollo de la inteligencia.

Todo niño evoluciona a un ritmo particular. La línea de aprendizaje tiene forma de diente de sierra, con picos y valles y no debe alarmar a los padres un aparente retraso. Se trata de un proceso natural e inofensivo. Por tanto, es aproximada la siguiente cronología de la adquisición de la psicomotricidad:

  • Un bebé recién nacido ya posee reflejo prensil y cerrará la mano de forma involuntaria. Hasta los 5 meses apenas posee control sobre las manos.
  • Sobre los 2 meses, el bebé descubre y experimenta con sus manos. Primero con el tacto, y luego coordinando la mano con el ojo.
  • Entre los 2 y los 4 meses, esta coordinación se desarrolla mediante prueba y error. El bebé tratará de agarrar los objetos que le llamen la atención.
  • A los 5 meses se asienta la inminente motricidad, porque el bebé aprende a asir los objeto, pero con escasa coordinación.
  • Entre los 4 y los 5 meses, el pequeño toma los objetos centrando la vista en ellos y sin necesidad de mirar sus manos. Este hito de la maduración psicomotriz se conoce por: máximo nivel de alcance.
  • Entre los 6 y los 9 meses, el bebé ya puede sujetar pequeños objetos durante breves intervalos de tiempo. También pueden llevárselos a la boca o golpearlos. Suelen caerse por la deficiente coordinación, pero se aficionan a agarrar cosas y morderlas.
  • Entre los 9 y los 12 meses, el bebé disfruta al observar los objetos antes de cogerlos. Es lo suficientemente hábil como para empujarlos con un solo dedo.
  • Entre los 12 y los 15 meses, el pequeño aprende a ejecutar movimiento de pinza, es consciente de su pulgar oponible y usa los dedos para pellizcar o separar las piezas que forman los juguetes.
  • Entre 1 y 3 años, los bebés ya gatean y caminan. Pueden manipular objetos como libros, abrir cajones o usar juguetes de arrastre. También pueden insertar piezas de construcción o hacer torres de bloques.
  • Entre los 3 y los 4 años de edad, con el comienzo de la etapa escolar, aprenden a sostener lápices o tijeras y a dibujar de forma rudimentaria. Pueden atarse los cordones, recortar formas sencillas en papeles y moldear figuras simples con arcilla.
  • Sobre los 5 años de edad, los pequeños saber recortar formas definidas y son capaces de dibujar con trazos definidos formas reconocibles.

Cómo trabajar la psicomotricidad

Los ejercicios para desarrollar la motricidad suelen resultar atractivos y motivantes para los pequeños. La motricidad puede desarrollarse mediante manualidades, y suelen resultar del agrado de los pequeños. La psicomotricidad fina se relaciona con la maduración intelectual, y la enseñanza debe incorporar refuerzos positivos para los pequeños, como felicitaciones.

Es importante un trabajo temprano para que el niño alcance la adolescencia y la adultez con la psicomotricidad completamente desarrollada. Los aspectos principales a ejercitar son las siguientes:

  • Coordinación viso manual.
  • Motricidad gestual.
  • Motricidad fonética.
  • Motricidad facial.

En general, la psicomotricidad fina se afina con tareas manuales. Estas consisten en actividades como dibujar por líneas de puntos, pintar, moldear plastilina, o trazar con el lápiz laberintos .Primero se buscará el ejercicio que resulte más sencillo para el niño y, según pase el tiempo y el pequeño se note capaz, puede incrementarse la dificultad.

Trabajo de la psicomotricidad fina con bebés

Los bebes adquieren por sí mismos y de forma natural la psicomotricidad fina, pero existen ciertos ejercicios para fomentar su desarrollo. En el caso de la ejercitación con bebés, debe tratarse de realizar movimientos cortos y buscar la precisión.

El entrenamiento puede comenzar durante los primeros meses de vida del pequeño. Sin embargo, debido a la falta de coordinación del los niños más pequeños, las actividades principales comienzan durante el primer año. En esa edad, un bebé ya es capaz de trabajar con sus manos con un aceptable nivel de precisión. El pequeño ya sabe sujetar un lápiz y pintar, o mover y manipular objetos.

Estos ejercicios, muy sencillos, pueden realizarse en casa sin complicaciones. Los bebés necesitarán un aumento gradual de la dificultad, pero ese incremento lo determinarán sus capacidades y no los padres. Con esa premisa en mente, los padres podrán adaptar el entrenamiento al ritmo madurativo de sus hijos.

A partir de los 4 años, un niño exhibe mayor habilidad en la realización de tareas manuales mucho más complejas. Como es la edad de trazar las primeras letras, los ejercicios pueden prevenir de forma temprana ciertos problemas inherentes al desarrollo, como la disgrafía. Los juegos pueden incorporar también tarjetas o imágenes donde se asocia una imagen con sus grafías correspondientes. Los niños, así, asocian la imagen con las letras que constituyen la palabra que la denomina.

Una actividad imprescindible para aguzar la coordinación entre la vista y la mano consiste en trazar una figura sobre un dibujo punteado. El niño unirá los puntos con el lápiz y conseguirá completar la figura.

En estas edades también se les puede motivar con juegos que consisten en expresar sentimientos. Se le motiva al niño a mostrar con sus gestos de la cara determinados estados de ánimo. Los juegos de expresar sentimientos también sirven como refuerzo de la terapia en los casos de niños afectados por algún déficit de la comunicación.

El trabajo con materiales como arcilla o plastilina sirve para mejorar la musculatura de los dedos y la coordinación. Por otro lado, habilidades motoras aparte, los trabajos creativos constituyen un canal para que los niños expresen su estado de ánimo y la creciente complejidad de su mundo interior.

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