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Racismo biológico en niños
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ART 1El racismo biológico propugna que la herencia biológica transmite características físicas, mentales e incluso culturales. Identifica el color de piel con patrones de comportamiento de la persona.

¿Qué es el racismo biológico?

La raza se define como un término, desde el punto de vista de la sociología, donde la pertenencia a un grupo de lo decide la gente de forma subjetiva, desde dentro del sistema social al que pertenece.  El sentimiento identitario madura según crece la persona. Los niños comienzan a adquirir su entramado de convicciones y sentido de pertenecer a un grupo mediante la información que asimilan del mundo que les rodea. Si los niños reciben prejuicios entre esa información, los incorporan a su lógica y conducirán su vida adulta.

Según un Informe de la Universidad de British Columbia (Canadá), los jóvenes de edades situadas entre los  9 y los 12 años son más susceptibles de ser influidos e incorporar a su sistema de creencias prejuicios racistas. Una vez entrados en la pubertad, si existe racismo se muestra más evidente. Es la edad de dividir a las personas en categorías, y los jóvenes pueden evidenciar el desprecio hacia personas de otra raza con ideas preconcebidas e insultantes.

Cómo prevenir el racismo biológico en niños

Según la citada investigación, prevenir el racismo en los adultos se consigue a través de la intervención en los jóvenes justo en las edades en que los estereotipos y prejuicios raciales empiezan a conformarse en su interior.

El estudio de la universidad de Vancouver dictamina que la edad de referencia, entre los 9 y 12 años (entre 4º y 6º grado en Canadá), resultó proclive a disminuir sus actitudes y pensamientos racistas cuando les llegaba información sobre gente de otras razas contribuyendo a la buena marcha de la comunidad. El grupo de control constaba de 369 niños caucásicos y asiáticos con edades comprendidas entre los 5 y los 12 años. Los resultados concluyeron la posibilidad de reducir el racismo en los jóvenes si se les proporciona información positiva sobre las personas desfavorecidas de la sociedad.

Educación en la familia sobre el racismo

La familia es el elemento aglutinador de la educación y maduración del niño. Además de las interacciones que se forjan en el seno de la misma, también por cómo determinan los padres la clase de formación escolar que recibirá su hijo. La familia implicará al niño en su escala de valores, y a estos se agarrará el niño a la hora de crear sus propias creencias autónomas.

El pequeño incorpora elementos de juicio a su aprendizaje desde bebé. Es importante que el niño comprenda que puede mirar a los demás humanos con respeto y conservar su propia identidad y fortaleza interna. Sin sentimientos de inferioridad que necesiten de enemigos.

Esta pedagogía no implica que el niño deba aprender a repetir automáticamente una serie de consignas. Es preciso que incorpore en su experiencia vital que todas las personas en este planeta merecen ser tratadas con consideración y recibir unos mínimos derechos a los que aspiramos todos.

Los niños se crecen como hombres tolerantes cuando ellos experimentan eso valores en la sociedad a la que pertenecen. Hasta que llegue esa sociedad a materializarse, la responsabilidad de los adultos consiste en dirigir a los pequeños hacia los valores de la tolerancia a los demás.

Los padres han de mostrarse activos ante los prejuicios y responder con total sinceridad a las cuestiones que les planteen sus pequeños. Representan para el niño su referente sobre la tolerancia, y han de contribuir a la maduración intelectual y moral de sus pequeños mediante pasatiempos, juegos y lecturas fomentadores de la tolerancia.

La tolerancia parte de un correcto autoconocimiento de la identidad propia. Con esa base, pueden apreciarse los demás grupos sociales, y entender el mecanismo de los prejuicios para combatirlos.

Racismo biologico: ejemplos de ayer y hoy

Aunque el racismo pueda resultar una especie de fantasma del un pasado de gobiernos totalitarios, y que el mundo del siglo XXI lo ha erradicado casi por completo gracias a una concienciación colectiva, aún existen lugares donde las personas pueden sufrir rechazo y discriminación por cualquier causa. El racismo dejó de ser un problema de adultos, pues entre los niños también se produce. Razón suficiente para que los adultos intervengan en la educación de los pequeños en valores.

Entre el siglo XVIII y los años 50 de siglo XX, las personas discapacitadas fallecían prematuramente por ausencia de cuidados médicos, o se les asilaban en instituciones. Tal era la creencia en muchos países del mundo, incluidos los considerados países desarrollados del primer mundo. En cuanto a los niños sordos o ciegos, en Estados Unidos existía el tópico sobre su inteligencia y se les proporcionaban estudios en instituciones especiales alejadas de sus familias.

En ciertos estados, las leyes propugnaban la segregación de personas discapacitadas por un supuesto bien de la sociedad. En otros estados, se les consideraba directamente como seres antisociales, o plaga, o una tragedia para sí mismos y los demás. La legislación se creaba ad hoc para arrebatarles los derechos a los discapacitados, y para socavar su derecho a la participación en la sociedad.

Racismo biologico y cultural

El racismo sigue existiendo en la actualidad.  Esas actitudes surgen a partir de valores tan diversos como la familia, la educación, los medios informativos, e incluso los juegos infantiles. A pesar de que el mundo del siglo XXI es el más libre de racismo que conoció la especie humana, todavía perduran actitudes intolerantes más o menos conscientes.

Los rasgos distintivos entre los diferentes grupos humanos resultan notorios. Los jóvenes los pueden apreciar desde la más tierna infancia, pero sólo se convertirá esa evidencia en racismo si a la diferencia se la etiqueta desde los prejuicios. Entonces los rasgos distintivos del grupo humano pasan a considerarse valores inferiores (o superiores) respecto a otros grupos sociales.

En Estados Unidos, el problema del racismo sigue patente. La violencia de estos últimos meses, que incluyen atentados contra agentes de la autoridad, son la muestra palpable de hasta dónde puede degenerar una situación cuando se enquista en la sociedad. Actividades para una educación integradora

Racismo biológico en niños y empatía

La etimología del término empatía proviene del griego: Emphatos, emoción. La identificación con determinado grupo social  de pertenencia surge desde el ámbito emocional de la persona, más allá del pensamiento racional. La empatía consiste en desarrollar sensibilidad con los demás y, en el caso de los pequeños, que sientan que se les tiene en cuenta y se les valora.

Es importante educar a los niños para que identifiquen los sentimientos de los demás y sepan colocarse dentro de sus zapatos a la hora de entenderlos. Así puede conseguirse una disminución efectiva de actitudes prejuiciosas por parte de los infantes. Los niños acabarán identificando por sí mismos cualquier estereotipo racista y surgirá su propio espíritu crítico ante ellos.

Si se fomentan actividades entre diversos grupos de niños, desarrollarán actitudes y pensamientos tolerantes y positivos entre ellos. Cuando los niños perseveran juntos (aunque sea en un juego) en la persecución de un logro colectivo, desarrollan un sano vínculo entre ellos. Los deportes de equipo, las asociaciones de exploradores o grupos similares son oportunidades para que los niños contacten y se conozcan.

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