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Trabajo de logopeda

El trastorno fonológico o dislalia es una afección común en la infancia que suele aparecer alrededor de los 3 años de edad. Resulta sencilla su detección, porque, según el nivel de incidencia, el habla del niño puede resultar ininteligible.

¿Qué es el trastorno fonológico o dislalia infantil?

Las dislalias son trastornos de la articulación de los fonemas. Pueden darse en la pronunciación deficiente, o en la dificultad para la articulación.

Los niños pequeños siempre comienzan a usar el lenguaje con una mala pronunciación, y no se trata de un trastorno en sí. Esta dislalia evolutiva no precisa tratamiento, porque es producto de que el joven aún desconoce el código del lenguaje hablado, y tampoco afinó la motricidad fina de la musculatura orofacial.

Se considera la presencia de un trastorno cuando existe una discrepancia entre la edad mental del niño, y la maduración del lenguaje esperable para sus años. Tipos de trastornos fonológicos:

  • Dislalia evolutiva. Cuando el niño está en proceso de maduración del lenguaje, el solo aprende a pronunciar de forma adecuada, incrementa su vocabulario y comienza a manejarse con la gramática.
  • Dislalia funcional. Es la de diagnóstico más frecuente. Los órganos encajados de articular no funcionan como deberían. Su origen es funcional, pues se produce sin causa orgánica conocida.
  • Dislalia orgánica. Se produce por cambios estructurales de los órganos y huesos relacionados con el habla, o por daños cerebrales.
  • Dislalia audiógena. Los niños pronuncian mal, porque no oyen bien los sonidos.

Atención temprana para la dislalia infantil

Los padres no deben alterarse con los titubeos iniciales del habla de un hijo menor de 3 años. Llegados a esa edad, los pequeños ya hablan con cierta fluidez. Al menos el 50% de sus palabras resultan inteligibles para un extraño que las escuche por primera vez.

En el intervalo entre los 4 y 5 años, los jóvenes pronuncian las palabras sin problemas, excepto algunos sonidos que resultan dificultosos. Estos serán dominados hacia los 7 u 8 años de edad.

Los padres pueden ayudar a pronunciar correctamente a sus pequeños cuando su desarrollo es normal. En casos de dislalia no evolutiva, ese aporte paterno resulta insuficiente, y será necesario acudir al especialista. Los padres deben vigilar la presencia de síntomas tales como:

  • Con 4 años el niño apañas a consigue hacerse entender.
  • Con 6 años es incapaz de generar ciertos sonidos al hablar.
  • Con 7 años, ciertos sonidos le resultan tan difíciles que los omite o sustituye por otros.
  • Se avergüenza de forma manifiesta por sus dificultades del habla.

Las dislalias más leves desaparecen por sí mismas sobre los 6 años de edad. Sin embargo, aunque los trastornos no revisten excesiva gravedad, la atención temprana resulta fundamental. Cuando el niño es incapaz de hacerse entender, puede resultar marginado por otros niños, o auto exiliarse él. El problema puede agravarse, empeorar la socialización, afectar a la autoestima y perjudicar el rendimiento académico.

¿Qué es la dislalia funcional?

Según ciertos médicos, debería ser la única dislalia denominada como tal. Su origen carece de patologías orgánicas precisas, lo que no es óbice para descartarlas. Podrían deberse, según el caso, a disfunciones difíciles de detectar por su baja incidencia, o a fallos de la psicomotricidad fina o la audición.

Logopedia 2

Los fonemas que resultan más afectados del idioma español son la ere, y las combinaciones siguientes: r , rr , f , l , bl , kl , gl , fl , pr , br , tr , dr , kr, gr.

Síntomas de la dislalia

Los síntomas de la dislalia son más o menos evidentes según su grado de afectación. Las dificultades varían desde la articulación concreta de un solo fonema, hasta un habla totalmente inteligible. Los errores evidencian los síntomas, que con mayor frecuencia son los siguientes.

  • Sustitución. Consiste en el reemplazo de un fonema por otro. El ejemplo más común es la sustitución del sonido /r/, de pronunciación fuerte en el idioma español, por otro fonema como la /g/. Puede darse en cualquier ubicación de la palabra (principio, medio o final). La sustitución también puede producirse en casos de mala audición por parte del paciente, que reproduce el sonido que cree percibir.
  • Distorsión. Consiste en deformar la pronunciación para conseguir una aproximación a la articulación correcta. El paciente la conoce, pero es incapaz de colocar los órganos articulatorios de forma que la produzca.
  • Omisión. Por causas similares a la anterior, el afectado no sustituye el fonema de pronunciación dificultosa, simplemente lo elimina de la palabra. Puede darse con fonemas, sílabas completas y, en grupos de consonantes, omitir una.
  • Adición. Consiste en sumar un fonema de más a la palabra que facilite pronunciarla. Trastorno problemático cuando llega a automatizarse.
  • Inversión. Consiste en la modificación del orden de pronunciación de los fonemas dentro de la palabra.

Causas comunes de la dislalia

Escasa habilidad motora. Causa principal de los trastornos fonológicos. Existe dificultad articulatoria y fallos en la motricidad fina. Los pacientes presentan, en particular, una descoordinación de los movimientos articulatorios a nivel orgánico y muscular.

  • Dificultades en la percepción del espacio y del tiempo. Los niños incapaces de interiorizar las nociones sobre la percepción espacial y temporal, presentan dificultades para articular sus expresiones.
  • Falta de compresión o discriminación auditiva. El individuo no puede imitar los sonidos porque no los percibe correctamente, es decir, no es capaz de hacer una discriminación. A veces el niño oye bien, pero analiza o hace una integración inadecuada de los fonemas que escucha.
  • Problemas psicológicos y ambientales. Destacan los afectivos, como la inadaptación social y familiar, traumas o carencias afectivas. Por el contrario, un ambiente de sobreprotección causa similares disfunciones.
  • Discapacidad intelectual. La dislalia se presenta como un trastorno comórbido a la discapacidad, y no como el trastorno principal.

Rehabilitación de los trastornos fonológicos infantiles

El logopeda debe diagnosticar el trastorno y establecer la estrategia de rehabilitación. Parte de la terapia puede consistir en juegos, y se puede utilizar el entorno doméstico para reforzar el tratamiento con los ejercicios.

Se necesita la terapia del habla para aquellos síntomas que se manifiestan con mayor gravedad y que no mejoran con el tiempo. La terapia consiste en ayudar a los pequeños a crear sonidos mediante las instrucciones pertinentes sobre la colocación de la legua o labios a la hora de generar el sonido.

Los padres, con las instrucciones del especialista, podrán animar a su pequeño a reproducir los fonemas y a ejecutar determinadas posturas y movimientos coordinados que facilitan la pronunciación. Mediante los juegos, el niño pierde la consciencia de que es participa en una terapia y aceptará de buen grado la realización de los ejercicios.

El pronóstico depende del momento de inicio de los trastornos, de su gravedad y de cuándo comenzó el niño a recibir atención. En general, los pacientes tienen buenas expectativas de alcanzar un habla casi por completo normal.

 

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