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Cómo abordar la educación sexual infantil
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En una sociedad donde el sexo o la pornografía se encuentran a un click de distancia en cualquier dispositivo con internet, resulta más necesario que nunca que los niños reciban una educación sexual infantil de forma clara y honesta en el hogar y la escuela.

Acercamiento a la educación sexual infantil

La educación sexual es un proceso continuo que comienza cuando los niños son muy pequeños. Debe quedar atrás ese concepto de algunos padres que la reducen a una charla solemne cuando el joven llega a la pubertad. Desde la edad de cuatro años, muchos niños son curiosos acerca de diferentes temas relacionados con la sexualidad y por lo tanto necesitan respuestas claras y honestas a sus preguntas. Debes olvidar infundados temores sobre la información sexual, y que si hablar con un niño sexo lo empuja a volverse sexualmente precoz. Por el contrario, existen estudios que muestran que los niños con una clara comprensión de los problemas sexuales son más proclives a manifestar un comportamiento responsable en su sexualidad.

En la mayoría de los casos, los padres no se sienten preparados y no saben qué decir ni cómo reaccionar. Los padres a veces recurren a evitar el tema citando un compromiso que tienen que atender, o dejan claro que se tratará este tema dentro de unos años, cuando el niño es más grande y capaz de entender mejor. Por otra parte, aunque se sientan capacitados, pueden dudar si empelar términos científicos para describir lo que sucede cuando dos personas hacen el amor, o si mejor será decantarse por la historia de la cigüeña, o de las abejas y el polen. A menudo los progenitores prefieren delegar la tarea a la escuela, para que el profesor instruya a su hijo cuando se trate la educación sexual en clase. En ocasiones, los padres también evitan tratar de educación sexual si el niño ya ha crecido, precisamente por asumir que ya debe de haber obtenido la información por otras fuentes.

Educación sexual: ¿a qué edad empezar?

No existe una edad adecuada específicamente, pero el mismo niño aporta pistas a los padres: cuando los niños les plantea una pregunta determinada, significa que está intrigado por algo y, por tanto, dispuestos a entender la respuesta. En la mayoría de las clases de primaria los niños ya hablan de los órganos genitales y la sexualidad. Ellos saben más de lo que pensamos. En base a la edad se tratarán de usar las palabras y ejemplos adecuados; como por ejemplo, no tratar de explicar a un niño de preescolar asuntos relacionados con la genética si ha planteado una pregunta simple. Del mismo modo, también pueden enseñar a los niños a llamar las partes del cuerpo por su nombre, y que entiendan la inutilidad de usar palabras vulgares.

Por tabúes o simplemente por pudor, a menudo no se habla de sexo entre adultos, y la situación se complica aún más cuando son los niños quienes preguntan. Existe una manera correcta de comenzar a hablar de sexualidad con los niños según la edad, siempre desde un enfoque positivo de lo que es el sexo. La educación sexual, especialmente si se imparte a un niño, es una parte fundamental de la formación que los padres deben transmitir a sus hijos. Incluye el reconocimiento de su cuerpo y su identidad sexual. No se puede exigir que un niño respete algo que desconoce, y se le deben aportar a los pequeños las herramientas adecuadas para respetar la diversidad de los demás.

Otra dificultad que afrontan los adultos a la hora de abordar la educación sexual de sus hijos es su propia experiencia. Si los adultos no han disfrutado de una sexualidad saludable, les puede resultar difícil abordar las preguntas de sus pequeños sobre el sexo. Hoy día, con una sociedad más evolucionada, los pequeños pueden plantear preguntas más complejas que las típicas sobre el acto sexual y la concepción, porque también pueden pedir información sobre la homosexualidad o las familias de padres del mismo sexo. El primer consejo es hablar con la escuela y pedir, al menos en el quinto grado, una reunión con un experto que pueda dar información correcta sobre cómo abordar la educación en casa. Si no fuera posible esta estrategia educativa, los padres pueden recibir apoyo de libros específicos, e incluso concertar una visita a un terapeuta sexual para hablar directamente con los niños (o educar a los padres para que ellos pueden hablar con los niños sin miedo).

Educación sexual infantil en el hogar

La sexualidad es un aspecto natural del ser humano, lleno de significados emocionales, y relacionales. Hasta los tres años aproximadamente, los pequeños tienen una relación muy espontánea con la sexualidad: se despreocupan por la desnudez propia o de los demás y exploran sus cuerpos, incluyendo sus genitales. Lo que impulsa a los niños a hacer preguntas relacionadas sobre el sexo es la misma curiosidad natural que les impele a preguntar acerca de otro millar de temas. El padre debe ser capaz de tomar la mano de su hijo y acompañarlo en su camino de crecimiento, explicando lo que se le pregunte, e informándole de los cambios que experimentará su cuerpo a medida que crezca.

autismo

Si el niño satisface sus dudas mediante los padres o el maestro, o recibe la callada por respuesta, tratará de entender el problema de forma independiente, dirigiéndose a su compañeros de cales, que bien podrían tener una visión parcial o errónea. Peor opción sería que obtenga la información en sitios de internet donde se relaciona la pornografía con la sexualidad. En una sociedad digitalizada, es fácil para los niños acceder a información incorrecta sobre sexo, en especial para los preadolescentes. Se estima que entre 10 y 11 años, la mayoría de los niños que ya han visto escenas de sexo muy explícitas. Por tanto deben recibir una información adecuada para que no afronten su futura sexualidad con ansiedad.

Educación sexual en la escuela

La educación sexual cada vez está teniendo una mayor presencia en los colegios por parte de docentes y profesionales de la sexualidad.

Es importante tratar estos temas a una edad acorde con las primeras dudas y cuestiones que pueden surgir entre los pequeños. Con una mínima base de educación sexual integral, se podrían evitar muchas enfermedades y embarazos no deseados en el futuro.

Muchos colegios son ya los que aplican al menos un par de clases al año con este contenido, siempre desde un punto de vista educacional y con el objetivo de despejar todas las dudas que surgen en esta primera etapa.

Los padres deben dar al niño la información que necesita

Primero deben tener en cuenta su edad. Con 36 meses de edad, carece de sentido explicar científicamente las diferencias entre los órganos sexuales masculinos y femeninos, pero es útil hacer referencia a una experiencia personal, o las diferencias anatómicas entre niños y niñas. Un embarazo de un familiar o amigo, e incluso de las mascotas del hogar, así como el parto, resultan magníficas oportunidades para clarificar ante el niño el proceso de la sexualidad. Tienes que prestar atención, además de lo que pregunta el niño verbalmente, la forma en que se aborda el tema. No requiere el mismo trato si pregunta algo con abierta curiosidad, que con un sentimiento de vergüenza. Es necesario comprender lo que ya sabe el pequeño sobre el tema (o él se cree que sabe) y ayudarle a continuar con sus preguntas.

Tampoco es conveniente anticiparse a preguntas que el niño todavía no ha planteado, al igual que, si la pregunta resulta más allá de los conocimientos paternos, admitir con sinceridad que no se sabe qué decir y que se buscará la información y se le responderá en un rato. Nunca dejarle sin respuesta satisfactoria, porque puede creer que no se le quiere responder y buscará lo que necesita saber en fuentes que podrían ser perjudiciales para él.

 

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