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Reconoce los tipos de discapacidad cognitiva
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Existen señales para descubrir la presencia de ciertos tipos de discapacidad cognitiva durante los primeros meses de vida del pequeño.

Detección de los tipos de discapacidad cognitiva en los niños

La observación del bebé, en edades en que es incapaz de mostrar que necesita ayuda, puede servir para identificar la presencia de una patología neuropsiquiátrica. Sin embargo, la observación paterna jamás implica que los padres puedan o deban realizar un diagnóstico. Su papel consiste en orientar al pediatra o al especialista sobre los síntomas que aprecian en casa.

Tipos de discapacidad cognitiva e inteligencia

Cuando hablamos de retraso mental es difícil no referirse a la inteligencia. La inteligencia podría definirse como un conjunto de operaciones psicológicas útiles para comprender significados, establecer conexiones lógicas, solucionar de problemas. También la inteligencia se relaciona con las funciones psíquicas que usa el niño para conocer la realidad, e imaginar nuevas ideas para resolver los problemas. La eficiencia intelectual se cuantifica por el nivel de complejidad de las operaciones lógicas que cada niño puede formular. Un acto del intelecto se evidencia mediante la presencia de elementos como la afectividad, emociones, motivación, la capacidad de aprender, la capacidad de abstracción, etc.

Actualmente, el niño es a menudo representado a través de los medios con modelos artificiales que no ayudan a los adultos a comprender el comportamiento real del niño, sobre todo si presenta algún déficit cognitivo o madurativo. Los riesgos más frecuentes incluyen la posibilidad de que al niño se e inste a adaptarse de manera excesiva y demasiado rápido a las necesidades y demandas del mundo. Esta entrada forzada en la adultez puede causarle limitaciones en cuanto a un crecimiento armónico.

Es fundamental respetar un niño por encima de todo, a través de la atención y el reconocimiento de sus necesidades, que cambian constantemente de acuerdo a la edad y las características de su universo psicológico e interpersonal. Si un niño presenta una discapacidad del desarrollo, resulta aún más indispensable respetar su tiempo y sus formas de conocer el mundo, expresarse y relacionarse.

Pseudodéficit y discapacidad cognitiva

Siempre se aduce, tras la explicación de cada síntoma de discapacidad, que no necesariamente implica una patología, y ser recomienda que el niño pase un examen por parte de un profesional. Aunque un síntoma de discapacidad se muestre con evidencia, puede tratarse de un pseudo-déficit. Hablamos de un pseudodéficit cuando la reducción de la eficiencia intelectual del niño aparece ligada a factores ambientales, socioculturales, emocionales y educativos.

Por tanto, podría parecer que existe discapacidad, cuando en realidad el niño es sano. La recuperación en estos casos tiene un significado diferente de lo que se le atribuye en los casos clínicos, pues las intervenciones pedagógicas pueden conducir a una mejora y recuperación de la sociabilidad del pequeño. En estos casos, las intervenciones pedagógicas y estímulos ambientales positivos pueden inducir también al aumento de eficiencia intelectual, medida gracias a las pruebas psicométricas.

Síntomas de los tipos de discapacidad

El 3% de niños sufren algún grado de retraso, según estimaciones. De ellos, el 1% son trastornos del habla. El autismo es también un trastorno que afecta también a algo más que otro 1% de niños, seguido del trastorno de atención con o sin hiperactividad (TDAH), y otras patologías. Nunca se trata de cifras preocupantes, pues muchas de estos déficits se pueden tratar y, cuanto antes se llega a un diagnóstico, mayor será la probabilidad de recuperación. Por esta razón, es importante la observación paterna, para detectar señales tempranas de algún retraso en el desarrollo motor, comunicativo, relacional o afectivo del niño.

Desarrollo motor y discapacidad cognitiva

Existen procesos marcados por pequeños hitos o avances que deben acontecer en diferentes edades. Por ejemplo, a los 3 meses de edad, aproximadamente, el niño debe ser capaz de soportar el peso de su propia cabeza. Cuando un bebé cumple un año de vida, ya debería ser capaz de sentarse sin ayuda y, cuando llegue al año y medio, debería ser ya capaz de caminar. Tampoco es un síntoma de alarma si el pequeño se arrastra, porque puede ser un paso intermedio antes de comenzar a caminar. Si el bebé no sigue de forma aproximada las pautas descritas, sí sería recomendable una visita al pediatra para asegurarse de que todo va bien.

Progreso de la comunicación y discapacidad

Entre los 6 y los 8 meses, el niño debe comenzar a articular las primeras sílabas mediante el balbuceo. Las primeras sílabas, en general, tienen la exclusiva finalidad de atraer la atención de los padres, por lo que suelen consistir en variantes de las palabras: mamá o papá. También es importante la maduración por parte del niño de habilidades de comunicación no verbal.

Los pequeños se comunican mediante signos, tales como indicadores de un objeto o llevar el índice de cerca de la mejilla para indicar que algo es bueno, etc. Las primeras palabras articuladas aparecen sobre el año de vida. Si tras 12 meses un niño no pronuncia ninguna palabra, sería prudente buscar atención pediátrica. Sobre los 3 años de edad, el pequeño no consigue hacerse entender mediante el habla, o articula mal las palabras, también sería recomendable una visita al médico.

Contacto visual y discapacidad cognitiva

Un niño que no mira a sus padres a los ojos, o le disgusta cuando le toca, podría estar mostrando síntomas de algún retraso madurativo o discapacidad. No necesariamente, pero sería importante hablar con un profesional para descartar patologías. Estas señales pueden verse ya en el primer año de vida. Por ejemplo: si el niño no responde al escuchar que lo llaman por su propio nombre cuando tiene entre 8 y 10 meses de edad. También si es reticente al contacto con otras personas, o prefiere lanzar los juegos en vez de usarlos para jugar. Repetimos que no existe certeza de que sean síntomas de una discapacidad con certeza, pero es aconsejable visitar al médico.

Juegos y juguetes para niños con discapacidad cognitiva

Discapacidad Intelectual en niñosA menudo, los niños con deficiencias cognitivas tienen problemas en el ámbito de la memoria y la atención. Los juegos de memoria como memoria pueden tener un impacto positivo en este ámbito. En cuanto a la motivación y el foco siempre es bueno elegir los juegos y juguetes que estimulen sus sentidos, y proporcionen retroalimentación positiva por parte del niño. El placer del juego se puede mejorar mediante el trabajo con materiales dúctiles tales como arcilla y plastelina. El dibujo con lápices puede ser apoyado mediante la composición gráfica con diferentes materiales tales como por ejemplo arena u hojas de plantas.

Muchos niños aprecian las actividades recreativas que les aportan los juegos y software específico. Las características de los mismos, como la interactividad, la capacidad multimedia y el refuerzo positivo les benefician y motivan para afrontar desafíos. Los juegos pueden requerir al principio una guía de las manos de los niños para su manejo, sobre todo en los más pequeños.

Durante la primera infancia, resulta fundamental introducir al niño, mediante los juegos, en la comprensión de conceptos como la causa y el efecto de un acto. Es necesario proporcionar al niño la información constante sobre lo que está haciendo. El entorno del juego también debe ser tranquilo y predecible. Debes extremar el cuidado en eliminar cualquier ruido de fondo u otros factores que pueden interferir en la correcta interpretación de los estímulos.

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