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Dormir sin llorar
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Descifrar el llanto del bebé requiere intuición, experiencia y sobre todo, tranquilidad; porque de lo contrario el niño detectará la inquietud de los padres y la situación empeorará. Sin embargo, una actitud tranquilizadora, o coger al nene en brazos, puede bastar para salir de la situación. Debemos saber que cada bebé es un mundo y reaccionará de formas distintas, pero es posible llegar a interpretar ciertos llantos del pequeño, por ejemplo:

Lloro persistente: El niño tiene hambre.

Llanto agudo como un grito: Le duele algo.

Llanto pequeño y estridente: Incomodidad por el pañal sucio.

Llanto agudo e intenso: Posibles cólicos, y necesita expulsar gases.

Llanto desconsolado: Siente frío o calor, normalmente se queja por exceso de ropa.

Llanto cansino: Siente irritación.

Llanto nervioso: Quiere dormir.

Llanto atragantado e hipo: Se ha enfadado.

El llanto en los niños

norway-1526419El llanto es la respuesta emocional ante una circunstancia que provoca sufrimiento; una contestación normal a las experiencias angustiantes que el niño es incapaz de resolver. Surge de forma automática y natural en cuanto se agota la capacidad del pequeño para enfrentar estas situaciones. El nivel de la angustia depende de las vivencias previas y del nivel de desarrollo emocional. Un niño puede llorar al sentir: dolor, tristeza, temor, frustración, confusión, entre otras, pero también cuando es incapaz de expresar cómo se siente.


Las rabietas son arrebatos emocionales en respuesta a deseos insatisfechos
. Suelen presentarse en los niños más pequeños, o en aquellos incapaces de expresar sus necesidades o de controlar sus emociones al sentir frustración. Una rabieta de vez en cuando carece de importancia, pues en los niños de uno a tres años es consecuencia de una decepción; pero si el niño estalla repetidas veces al día puede significar que padece algún trastorno físico. Al crecer, el niño madura sus habilidades para resolver problemas y encarar los reveses, y aprende a exteriorizar sus sentimientos sin lágrimas.

Los bebés lloran a diario. Es su primera toma de contacto con la vida y después les sirve para transmitir sus necesidades. No obstante, los bebés difieren entre sí en cuanto a sus llantinas y los más persistentes llegan a saturar el aguante de los padres.

Por qué lloran por la noche

Los humanos lloran para liberar emociones; los bebés, al no poder hablar, se expresan mediante el llanto. Si el neonato siente hambre, sueño, dolor, o sensaciones desagradables o necesidades fisiológicas, recurrirá al lloro y la madre acudirá a satisfacer la necesidad. El niño aprenderá a asociar la causa y el efecto.

Alrededor de un tercio de las visitas al pediatra se relacionan trastornos del sueño del bebé. Las parasomnias o el insomnio causados por malos hábitos, medicamentos o el estrés son frecuentes y de incidencia ocasional.

En condiciones de oscuridad, el cerebro humano segrega melatonina, hormona que facilita el sueño; y la producción de dicha hormona se inhibe por la luz diurna.  El neonato aprende, a partir del tercer mes de vida a sincronizar el ciclo de vigilia y sueño con el día y la noche. Un recién nacido duerme unas 16 horas diarias repartidas en episodios de sueño de 4 horas cada uno, con periodos intercalados de vigilia; el bebé no respeta la noche. La duración de las vigilias del niño disminuye paulatinamene hasta que a la edad de seis meses ya duerme toda la noche seguida.

Sin embargo, en casi un tercio de los pequeños persisten estos despertares durante la noche, como consecuencia de una consolidación inadecuada del período de sueño nocturno. Por ejemplo, el insomnio pediátrico es común en niños hiperactivos, porque la hiperactividad y el  insomnio se retroalimentan mutuamente. Padecen sueño inquieto y se despiertan con frecuencia.

Motivos psicológicos del llanto

El bebé obtiene tres beneficios al llorar: recibe ayuda, se desahoga de tensiones y puede manifestar una queja por algo. Las causas habituales de llanto en el bebé son:

Soledad: El bebé se tranquiliza al tomarlo en brazos y sentirse acompañado.

Aburrimiento: Pueden callarse al jugar un rato con ellos.

Exceso de estímulo: Visitas, reuniones, etc., le pueden sobreexcitar.

Ruidos repentinos: o intensos pueden sobresaltarlo.

Tensión: Algunos bebés recurren a una sesión de llanto vespertino simplemente por desahogar la tensión del día.

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Motivos físicos del llanto de los bebés

Hambre: A veces sólo necesitan succionar algo, y no es por hambre en sí, y se calman al ofrecerles un dedo o el chupete.

Frío o calor: Normalmente  les molesta más el calor que el frío y se soluciona liberándoles de alguna prenda.

Incomodidad: Una mala postura, o un pliegue de la ropa causa desazón.

Pañales sucios: Sobre todo si el bebé  tiene irritada la piel.

Sueño: Algunos bebés lloran antes de dormirse.

Cuándo acudir a un especialista

Los niños maduran a través de las rutinas -como los rituales antes de acostarse- ya que les ofrecen seguridad; pero, si peligra esa sensación de seguridad, los bebés reaccionarán con un lloro por ansiedad y resistencia a dormirse de noche. No existen patrones homogéneos de sueño en los bebés, cada niño es distinto, y la observación de ciertos síntomas determinará la idoneidad de una visita al pediatra. Entre ellos:

    Si el pequeño muestra somnolencia excesiva durante el día.
    Si ronca demasiado y deja de respirar por un instante (apnea del sueño).
    Cuando sufre epilepsia, sonambulismo o suele gritar por la noche.
    Si patea con violencia dormido (síndrome de piernas inquietas).
    Si se muestra irritable, disperso o hiperactivo.
    Si su despertar es confuso y traumático.
    Si sufre pesadillas frecuentes.
    Si existen precedentes familiares de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).

El sueño del bebé sin lágrimas

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Existen variedad de métodos, algunos opuestos entre sí, para ayudar al bebé a dormir. Ante un lloro insistente, tras descartar una enfermedad, ciertos especialistas recomiendan:

Atenderle rápida, cariñosa y eficazmente; sin mostrar agobio. Un bebé se siente amenazado si por la razón que sea deja de notar bienestar. Desconoce que lo puede recuperar pronto y no sabe ser paciente. Por otra parte, suele ser más difícil de calmar un bebé que lleva un rato llorando. Si se trata de quejas o lloriqueo en duermevela, se le puede conceder un para que resolver solito el problema.

Asegurar que están atendidas sus necesidades básicas. Comprobar el estado general del bebé y, si todo es correcto, acostarle para que duerma. Recuérdese que una de sus necesidades básicas es la compañía y sentirse atendido. Si el llanto empeora o en unos minutos no se duerme, cogerlo de nuevo.

Los padres han de mantener actitud relajada y transmitir al bebé confianza. Pueden experimentar los diversos métodos aplicados tradicionalmente para calmarles hasta que hallen el más eficaz.

Llanto por tensión. Los bebés lloran a veces sólo para descargar el nerviosismo acumulado durante el día. Sólo se requiere paciencia.

Es un error no tomar al bebé en brazos por miedo convertirlo en un consentido. El problema del niño que aprendió a servirse del llanto para conseguir caprichos radica en que sus padres, para que cesen las pataletas, terminaban por ceder a las exigencias del pequeño dictador que ellos mismos crearon.

Del mismo modo, el acunar al niño por inercia cuando se queja para que calle tampoco es recomendable: el bebé jamás llora por llorar, y es preciso interpretar ese llanto cuando se le toma en brazos; observarle y tratar de averiguar sus necesidades.

Técnicas para dormir un bebé

  • Te recomendamos dormirlo siempre a la misma hora, de esta manera desde muy pequeño le irás inculcando rutinas. De igual forma, despertarlo siempre a la misma hora y darle su primera comida.
  • La pediatra Richard Ferber recomienda dejarlos llorar. Se recomienda dejarlo recostado en la cuna y que llore por un tiempo, luego ir a la habitación y calmarlo sin cargarlo. De esta manera se cansará y se quedará dormido.
  • Puedes implementar otro tipo de rutinas, para que el bebé sepa que ya está llegando la hora de dormir. Por ejemplo, leerles un cuento, darle algunos masajes, cantarles alguna canción o colocarle un poco de música suave, esto generará el ambiente adecuado y lo irá relacionando con el momento de dormir.
  • Asegura que la habitación tenga una buena ventilación, colocar el mínimo de luz y aislar todos los sonidos que puedan ser molestos para el bebé, para que pueda conciliar el sueño con tranquilidad.
  • Ayuda mucho darle un buen baño al niño antes de llevarlo a la cuna, esto lo relajará y hará que se duerma mucho más rápido.
  • Acostarlo en su cuna es fundamental, no dejarlo que se quede dormido en brazos ya que genera un mal hábito y mucho menos en cama de los padres.

Enseñar a dormir sin llorar

Esta fase debe darse a partir del año, ya que antes el niño aún no entenderá las pautas marcada para no llorar antes, durante o después de dormir. Por ello, a partir del año, si el niño sigue llorando cada vez que se va a dormir, duerme o se despierta, hay que empezar a enseñarle que esto no se debe hacer.

Una de las cosas importantes cuando queramos que el niño deje de llorar, es no recurrir al momento a la habitación o cama donde descansa. La mayoría de ocasiones posiblemente lo haga como llamada de atención. Hay que calmarle pero siempre diciéndole que debe dejar de llorar si quiere que se le haga caso, además de decirle que ya no es un bebé para llorar cada vez que tiene que dormir.

En Akros somos especialistas en juguetes didácticos para niños, siempre pensando en su desarrollo. Esperamos que estos consejos para dormir sin llorar a tu niño te haya sido de mucha ayuda. Continúa leyéndonos y conoce más sobre como darle a tu hijo el mejor cuidado y desarrollo con Akros.

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