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Ejercicios para niños con parálisis cerebral
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Se dice que la parálisis cerebral infantil es un trastorno “permanente y no progresivo” para denominar así un daño o lesión cerebral, ocurrida en un determinado momento, la cual afecta la psicomotricidad ocasionando trastornos cognitivos, sensitivos, de percepción, comunicación y/o incluso del comportamiento, los cuales persisten hasta la edad adulta. Esta clase de lesiones pueden producirse antes, durante o después del nacimiento –al menos aquellas denominadas específicamente como parálisis cerebral– y según se entiende hasta ahora, puede que no tenga una causa concreta sino varias razones posibles que pudieran ocasionarla.

Qué es la parálisis cerebral infantil

terapia parálisis cerebral infantil

Dichas lesiones o daños cerebrales pueden ocurrir desde el período fetal hasta la edad de los 3 años y, aunque ciertos daños cerebrales a partir de los 3 años y hasta la edad adulta puedan ocasionar la parálisis cerebral, a nivel médico, estos no son catalogados como tales.

A pesar de los avances tecnológicos y médicos, la PCI sigue manifestándose hoy en día de un 2 a un 2,5 entre cada mil nacimientos y es una dolencia para la cual hasta ahora no se ha desarrollado una cura.

Cada paciente con parálisis cerebral es un caso diferente y depende de un tratamiento constante y diario, centrado en mejorar la motricidad, estimular el desarrollo intelectual y la capacidad de comunicación; que el paciente logre llevar una vida plena.

Las causas de la PCI se clasifican de acuerdo a la fase en que ha ocurrido la lesión y estas pueden ser de naturaleza prenatales, perinatales o posnatales.

Factores prenatales

Entre las causas prenatales (o antes del nacimiento) encontramos:

  • Las patologías placentarias o del cordón (conocidas como anoxia prenatal)
  • Una hemorragia cerebral durante la gestación
  • Infecciones tales como toxoplasmosis, rubeola u otras de naturaleza prenatal.
  • Factor Rh (incompatibilidad entre la madre y el feto)
  • El uso de drogas, tóxicos o medicamentos contraindicados por el médico durante el embarazo
  • Exposición a la radiación
  • Anemia de la madre
  • Conato de aborto
  • Madre de avanzada edad o demasiado joven

Factores perinatales

Los factores perinatales (o durante el parto) son los de mayor incidencia con un 90% entre todos los casos de PCI y entre los mismos hallamos:

  • Nacimiento prematuro
  • Hipoxia perinatal
  • Bajo peso o peso insuficiente
  • Trauma físico directo durante el parto (los cuales pudieran ser ocasionados por un mal uso del fórceps, por ejemplo, o de otros instrumentos)
  • Placenta previa o desprendimientos
  • Parto difícil o prolongado
  • Presentación pelviana con retención de cabeza
  • Asfixia por circulares al cuello (anoxia)
  • Cianosis al nacer
  • Broncoaspiración

Factores postnatales

Aunque menos comunes que los segundos, pueden venir como consecuencia de éstos o presentarse espontáneamente:

  • Encefalopatía por anoxia
  • Accidentes vasculares
  • Epilepsia o convulsiones por fiebre alta
  • Traumatismos craneales
  • Infecciones como meningitis y meningoencefalitis entre otras
  • Intoxicación por plomo o arsénico
  • Accidentes por descargas eléctricas

Clasificación clínica de la parálisis cerebral

La clasificación de la PCI marcará pues, el grado del daño y las zonas a las que este haya afectado, o la manera en que lo ha hecho. Así pues, vemos que hay cuatro tipos de PCI predominantes a los cuales siguen otras diversas clasificaciones ya relacionadas con el grado del daño.

pci tratamiento en piscina de bolas

Parálisis cerebral espástica:

Se reconoce a través de una resistencia plástica o continua a un estiramiento pasivo en toda la extensión del movimiento. Es la forma más frecuente de PCI y su característica principal es la hipertonía (o tono muscular demasiado alto), la cual impide un movimiento natural de los miembros. Es aquella que afecta a la corteza motora o vías subcorticales intracerebrales.

Parálisis cerebral disquinética o distónica:

Afecta el sistema extrapiramidal –incluyendo los núcleos de la base y sus conexiones– y se caracteriza por ocasionar una alteración del tono muscular con cambios bruscos y fluctuaciones, el cual puede incluir movimientos involuntarios o persistencia de reflejos arcaicos (o aquellos que deberían manifestarse solo durante los primeros meses de vida) tales como: corea, atetosis, balismo, distonías y temblor.

Parálisis cerebral atáxica:

En este caso existen tres formas clínicas diferenciadas tan solo por el predominio de los tres síntomas principales que la caracterizan y su grado de asociación con signos de afectación en otros niveles del sistema nervioso: la afectación cerebelosa con hipotonía (ataxia simple), los trastornos del equilibrio (síndrome del desequilibrio) y la incoordinación del movimiento (diplejía espástica).

Parálisis cerebral mixta:

Cuando varios de estos trastornos motores y extrapiramidales se presentan con diversos tipos de alteraciones del tono y combinaciones de hemiplejías espásticas o de diplejía, nos encontramos ante una parálisis cerebral mixta, una de las formas más frecuentes de PCI.

Clasificación topográfica o por grado del daño

De acuerdo al grado del daño la PCI se pueden distinguir diversos casos. Así, encontramos la Cuadriplejía cuando los cuatro miembros están afectados; la Tetraplejía cuando se trata de una afectación global que incluye el tronco y las cuatro extremidades, viéndose más afectadas las superiores. Se habla de Triplejía, cuando las dos extremidades inferiores y una superior se ven afectadas; y de Diplejía para denominar la afectación de las cuatro extremidades que muestra un predominio del daño en las inferiores; la Hemiplejía afecta un solo lado del cuerpo, encontrándose mayor daño en el miembro superior. La Doble Hemiplejía designa una afectación de las cuatro extremidades, aunque más evidente de un lado que del otro; y finalmente, dos formas menos frecuentes son la Paraplejía, la cual afecta solo los miembros inferiores; y la Monoplejía, la cual afecta un solo miembro ya sea este superior o inferior.

Trastornos médicos asociados a los dañospci tratamiento neuropsicología

La parálisis cerebral infantil suele estar asociada con otra clase de daños o trastornos médicos como los siguientes:

  • Retraso mental (lo más frecuente en niños con cuadriplejía espástica y dos tercios de los pacientes pueden presentarlo)
  • Ataques convulsivos (con frecuencia entre niños con hemiplejía espástica y afecta a una tercera parte del total de los afectados)
  • Deficiencia del desarrollo
  • Anormalidades oftalmológicas
  • Déficit auditivo
  • Problemas del aprendizaje
  • Problemas alimenticios y/o reflujo gastroesofágico
  • Trastornos de la comunicación
  • Problemas emocionales y del comportamiento (el déficit de atención con hiperactividad y la depresión están entre los más comunes)

Tratamiento de la parálisis cerebral

La rehabilitación para la PCI, más que como un tratamiento debe asumirse, a partir del diagnóstico, como un estilo de vida. Tanto el pequeño como sus familiares, necesitan asimilar la realidad para que la combinación de estas actividades sea más llevadera. Así pues, existen ciertos principios básicos a tomar en cuenta y ellos incluyen la prevención de la privación sensorial, la participación activa del afectado y demás miembros de la familia, la comprensión de la utilidad de los diferentes recursos a mano, la repetición con o sin variaciones, seguir la ley del desarrollo cérvico céfalocaudal (ley que indica que el desarrollo físico progresa desde la cabeza a las extremidades), considerar que la integración cortical sucede a la integración subcortical, hacer buen uso de la facilitación-inhibición, encontrar la motivación necesaria en cada pequeño avance y brindar una atención afectiva y sensible, con paciencia y esmero diarios.

Los 5 mandamientos del tratamiento de la PCI

Aunque no existe una cura para los daños causados por lesiones del tipo que provocan la PCI, sí se puede lograr –identificándola en sus estadios preliminares y con mucha dedicación y empeño– hacer que el paciente tenga una mejor calidad de vida. Son altamente conocidos a nivel global los cinco pilares de un tratamiento integral para la parálisis cerebral:

  1. La neuropsicología
  2. La fisioterapia, incluyendo la neurológica (Concepto Bobath)
  3. La terapia ocupacional y el tratamiento de AVDs (utilización de medios de posicionamiento, empleo de férulas y dispositivos de apoyo)
  4. Los programas de educación compensatoria
  5. Y la logopedia

Fisioterapiaejercicios bajo el agua para pci

Los programas de terapia kinesiológica asociados con la PCI incluyen técnicas de estimulación temprana y facilitación neuromuscular y propioceptiva. Combinado con el tratamiento de AVDs se emplea el juego como medio de tratamiento durante la edad temprana incluso en el desarrollo de técnicas de adaptación al entorno y uso de dispositivos de apoyo o férulas incluyendo técnicas de fisioterapia y masoterapia. Este tratamiento integral debe estar supervisado por un especialista y contar con la activa participación de los padres y la familia del afectado.

Cirugía y farmacoterapia

Aunque el daño en sí de esta condición no es progresivo, como en el caso de las enfermedades, sí puede surgir un empeoramiento de la espasticidad, la cual puede ocasionar contracturas en las articulaciones que podrían requerir cirugía. Otra razón para la intervención quirúrgica podría ser la necesidad de controlar el reflujo gastroesofágico o de colocar tubos de alimentación.

Entre los medicamentos más comunes para tratar la PCI encontramos los relajantes musculares y los anticonvulsivantes, los cuales podrían ser necesarios para reducir las espasticidad y los temblores o prevenir las convulsiones respectivamente. La Toxina Botulínica Tipo A (TBA), aplicada desde temprana edad, bajo un estricto control y seguimiento podría mejorar significativamente el tono muscular y limitar el riesgo de contracturas, ayudando a corregir la postura y disminuyendo la necesidad de una intervención quirúrgica ortopédica. Sin embargo, como todos los medicamentos, este debe combinarse con un programa de rehabilitación física que será, al fin y al cabo, lo que nos ayude a garantizar un tratamiento integral y una mejor calidad de vida.

 

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