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Síndrome del Pensamiento Acelerado
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En su libro “Padres brillantes, mentes brillantes”, el psiquiatra y escritor brasilero, Augusto Cury, habla por primera vez del síndrome del pensamiento acelerado, SPA, que es un trastorno que genera hiperactividad, falta de atención y la incapacidad para controlar los pensamientos.

Las investigaciones de Cury revelan que 80% de los niños, jóvenes y adultos sufren del SPA, y que el exceso de estímulos e información es uno de los principales causantes de los problemas en la educación; por la forma en la que interactúan con otros niños, con maestros y con sus propios padres.

El síndrome del pensamiento acelerado estresa el cerebro y aunque es poco conocido, sus efectos ya se están sintiendo y están impactando la vida de los niños, docentes y familias.

Causas del síndrome de pensamiento acelerado infantil

En la actualidad, las niñeras ya no son de carne y hueso, ahora ese papel se ha cedido al televisor, las computadoras, tablets y  smartphones. Los niños pasan largas horas al día sometidos a un flujo de información y estímulos que sus cerebros no pueden procesar provocando que sus memorias trabajen a una velocidad vertiginosa.

Augusto Cury revela que es tan abrumadora la exposición de los niños a la información que actualmente un pequeño de 7 años tiene grabada en su memoria más información de la que poseía un emperador romano; sin embargo esa información no se han traducido en conocimiento, sabiduría o experiencia.

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¿Cuántas personajes y cuán variadas personalidades puede ver un niño en un capítulo de cualquier serie de televisión? ¿Cuántos colores y luces? ¿Qué tipo de música? Todo eso queda grabado en la mente del niño y esa información, explica Cury, compite con la imagen de padres y maestros.

Ante esta realidad, resulta comprensible que los educadores no puedan influir en niños y jóvenes y deban elevar el tono de voz para llamar su atención o que los padres se quejen de la falta de atención de sus hijos o de que no les escuchan.

Esa sobreestimulación a la que se somete el cerebro de forma continua produce ansiedad y el síndrome del pensamiento acelerado.

¿Qué provoca este trastorno?

El síndrome del pensamiento acelerado es la base de otros trastornos como el cansancio que genera síntomas tan comunes en los niños de hoy e día como:

  • Despertar fatigado sin que exista una explicación
  • Falta de concentración, memoria y atención.
  • Incapacidad para manejar las frustraciones.
  • Dolores musculares y de cabeza.
  • Dificultad para relacionarse con otras personas.
  • Ansiedad
  • Irritabilidad
  • Intranquilidad.

Todo este cuadro sintomático conlleva a formar niños consumistas e impacientes; poco sensibles, solidarios y empáticos; con comportamientos inadecuados.

Consejos para evitar el pensamiento acelerado en niños

El síndrome del pensamiento acelerado es provocado; por lo tanto, es reversible. Lo primero que debes hacer es bajar la sobreexposición de los niños a la televisión e internet, de esta manera se desacelera la mente y se obtiene más calidad de vida.

Hay que fomentar el contacto con la naturaleza e impulsar las artes, el teatro y la música en las escuelas. Eso sí, hay que recordar no saturar los sentidos ni someter a los niños a la realización de múltiples tareas.

Está comprobado que los niños aprenden más del contacto con la realidad, abandona más el mundo virtual y crea vínculos humanos de calidad, para eso hay que dedicar tiempo a los niños, jugar y cocinar con ellos, leerles, visitar a  los abuelos, dar paseos, contarles historias personales y escuchar las de ellos.

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Es fácil dejarse seducir por el mundo virtual, pero antes hay que pasar más tiempo en el real. ¿Qué te parece si la familia en lugar de estar en el mismo sitio, pero cada uno en una realidad diferente: el móvil, la tablet, el televisor o la computadora, se sienta a cenar y charlar?

La vida en las redes sociales puede resultar muy atractiva, pero hay que impedir que la vida pase sin desarrollar vínculos humanos por estar conectados en un mundo virtual. Los niños siempre agradecerán un abrazo, un te quiero y el calor de sus padres.

Métodos de relajación a través de técnicas como el yoga pueden ser útiles para practicar a diario en los momentos más acelerados que presente el niño, si logramos convertirlo en una rutina, le estaremos dando una herramienta valiosa al pequeño para su futuro manejo del estrés.

Cuando los niños crecen en un mundo real, verdaderamente humano, son solidarios, compasivos, empáticos. Ellos no necesitan la sobre estimulación de mensajes cargados de luces, personajes, sonidos y colores.

Evita que tus hijos desarrollen el síndrome del pensamiento acelerado. Dale más importancia a lo esencial. Conéctate con ellos, no con wifi.

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