Se lee en 7 minutos
Sistema PECS
Evalúa este post

PECS 3El empleo de símbolos y AAC, o estrategias Aumentativas y Alternativas de Comunicación, como el sistema PECS (Sistema de Comunicación con Intercambio de Imágenes), incita al desarrollo del habla en personas con déficits en la comunicación.

Sistema de Comunicación con Intercambio de Imágenes (PECS)

Ciertas personas con discapacitadas no poseen una capacidad funcional de comunicación. El PECS es una estrategia interactiva que usa símbolos para comunicarse con personas no verbales. La interacción se lleva a cabo mediante el intercambio de símbolos entre éstas personas y un interlocutor.

Este programa se ha comenzado a usar en las aulas del estado de Delaware. Su primer objetivo fue la mejora de la comunicación de niños autistas de entre 3 y 5 años de edad. Los símbolos se utilizan para tareas tales como preguntar, responder, elegir o pedir algo.  Los símbolos empleados pueden ser imágenes, dibujos, palabras impresas u objetos.

No es recomendable esperar a la aparición del retraso en el habla para iniciar el tratamiento. Del mismo modo, tampoco se recomienda dejar el tratamiento si la persona comienza a desarrollar el habla. El PECS resulta apropiado para personas que padecen:

  • Graves déficits de comunicación
  • Historial de problemas para el habla.
  • Autismo diagnosticado, o ciertos casos de síndrome de Down.
  • Dispraxia y disfasias severas diagnosticadas en personas carentes de motricidad para comunicarse con lengua de signos.

El PECS para niños con autismo

La intervención temprana ofrece resultados significativos en las habilidades de comunicación y sociabilidad de ciertos niños con autismo. Es más notorio en pacientes preescolares y en edad escolar sin habla funcional o con limitaciones de la comunicación.

Las personas se avienen a comunicarse ante la presencia de objetos que les resulta motivantes, suelen ser sus juguetes preferidos o comida. Estos pueden variar con el tiempo, o el capricho de la persona, y debe averiguarse con regularidad cuáles son los gustos del paciente.

En un aula con niños autistas, no debe trabajarse el PECS de forma colectiva, pues cada pequeño posee sus propios intereses y objetos motivadores. Debe trabajarse con cada niño por orden y de forma individual.

Fichas del sistema PECSFases del PECS

El primer acercamiento por parte de los padres, terapeutas o profesores, será no verbal.  El habla se trabaja en la última fase del programa. Llegados a ese nivel, el paciente trabaja de forma habitual con los intercambios comunicativos (entre 30 y 50 al día). No hay que coaccionar o frustrar a la persona para que trate de vocalizar.

En las primeras fases del programa pueden ocurrir aproximaciones a la lengua hablada. Debe perseverarse la terapia hasta que la comunicación de la persona resulte más efectiva con la palabra que con el PECS.

Fase 1: intercambio físicamente estimulado

En la primera fase conviene que dos personas trabajen en equipo con el niño. Una para la estimulación física y otra para el refuerzo verbal. Los ejercicios deben dispersarse a lo largo del día, para que el paciente encuentre en su transcurso diferentes oportunidades de comunicación. 30 diarias es una cantidad recomendada.

Se le muestra al niño uno de sus objetos favoritos. El niño elije la tarjeta con el símbolo que representa al objeto y se la deposita en la mano al terapeuta, maestro o pariente. No debe incitarse la comunicación de forma verbal. Cuando se produzca la entrega del símbolo, el terapeuta dice al momento el nombre del objeto y se lo da al pequeño.

Problemas de la fase 1

  • El objeto no interesa demasiado al paciente, y no le preocupa buscarlo. El encargado de la terapia deberá explorar otros objetos de interés para el pequeño.
  • El paciente divaga sin concentrarse en una actividad fija. El terapeuta necesita tarjetas en blanco para elaborar símbolos de los objetos que en ese momento sí concitan el interés del niño. El paciente ejecuta bien el ejercicio y, tras algunas sesiones, deja de interactuar. Se confirma que se le ofrecen objetos de su interés, pero ya no desea comunicarse. Esta circunstancia se debe a que ciertos niños aprenden que, cuando termina la terapia, ese objeto siempre está ahí y tarde o temprano lo obtendrá sin necesidad de pasar por el ejercicio.
  • Los niños interiorizan tal circunstancia cuando se les aplica la terapia de forma tradicional, con un horario fijo que pueden deducir. La solución consiste en adecuar el entorno para que los niños sean conscientes de los intercambios comunicativos.
  • El paciente trata de obtener el objeto preferido mediante rabietas u otras conductas que quizás en casa le resultan efectivas para conseguir lo que se le antoja. El encargado de la terapia necesita asistencia física para que el niño le proporcione  el símbolo y obtenga el objeto, pues corre el riesgo de que los berrinches se conviertan en la conducta habitual.

Libros del sistema PECSFase 2: aumento de la espontaneidad

Los símbolos se almacenan en un tablero que sirve para la comunicación. El paciente debe ir hasta el tablero, elegir el símbolo y depositarlo en la mano abierta del terapeuta. Los símbolos deben variarse de ubicación en el tablero, para que el niño discrimine los símbolos y no la posición.

No se utiliza incitación verbal ni de ningún tipo para forzar la comunicación. Se recomienda la participación de diferentes personas como terapeutas distintos, padres o profesores. Aparte de los ejercicios en un entorno educativo, se deben crear unas 30 oportunidades a lo largo del día para que el niño trate de establecer la comunicación.

La clave de esta fase consiste en el incremento de la distancia física entre el terapeuta y el niño. El maestro, padre o terapeuta debe aumentar la distancia con el niño para que este deba moverse para darle el símbolo. También puede hacerse el distraído, para que el niño aprenda a tocarle para llamar su atención. Después de realizado  el intercambio, se reforzará verbalmente.

Fase 3: discriminación

Se evalúa la capacidad de discriminación de símbolos de cada niño. De forma individual, se le ofrece al pequeño una serie de símbolos para que elija. Las tarjetas contienen símbolos de alta preferencia, de baja preferencia, tarjetas en blanco y símbolos sin sentido.

No todos los niños son igual de capaces de discriminar símbolos. Cuando a un niño le cuesta realizar la prueba, se puede mover la tarjeta del símbolo cerca del objeto que representa. Se le pueden ofrecer pistas, pero nunca realizar el trabajo comunicativo por él.

Fase 4: estructuración de frases

Se incorpora a la terapia el signo que significa: “yo quiero”. Ese símbolo sirve para comenzar una frase que se completará con símbolos del tablero de comunicación. Siguen sin usarse indicaciones verbales para los intercambios comunicativos. Se recomienda una cantidad de entre 30 y 50 interacciones diarias distribuidas a lo largo de la jornada.

Fase 5: comunicación ampliada y vocabulario

Se incorporan a la terapia, de forma limitada, las indicaciones verbales con diferentes interlocutores y contextos comunicativos. Puede emplearse la llamada: Técnica de Estimulación de Lenguaje Asistido. Cosiste en que el terapeuta señala con su dedo los símbolos junto a la estimulación hablada. La asistencia hablada se añadirá al 80% de los intercambios comunicativos a lo largo del día.

Los símbolos pueden necesitar organizarse por categorías.  También se necesitará variar los libros y tableros de comunicación, y el niño puede tener uno en casa y otro en el aula, entre otros. También se pueden ubicar cerca de la actividad, como el tablero de los juegos cerca de donde se guardan los juguetes.

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.