Autonomía y gestión del tiempo

Autonomía y gestión del tiempo

En los primeros años de vida, la autonomía es una de las bases sobre las que se forma nuestro autoconcepto y autoestima. Un niño autónomo es aquel que es capaz de realizar por sí mismo aquellas tareas y actividades propias de los niños de su edad y de su entorno socio-cultural.

Los siguientes materiales y juegos permiten dar a conocer y promover hábitos de higiene, alimentación y autonomía a la hora de vestirse, por medio de secuencias, fichas, calendarios y plannings.

Juego cooperativo de memoria en el que hay que conseguir, entre todos, llegar a clase antes de que suene el timbre.

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16,95 €

Calendario magnético con estructura muy intuitiva que facilita a los más pequeños entender la organización del tiempo. Su estructura deductiva vertical permite ir de lo global a lo particular, y ayuda a los niños a generar una imagen esquemática de la composición del tiempo en un año. 

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24,50 €

Gran calendario metálico para trabajar en el aula los días de la semana, los meses, el año, las estaciones, el tiempo y distintas actividades que se realizan a lo largo del día en clase.

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Gran panel metálico para trabajar el tiempo y las horas, mediante actividades que se realizan a lo largo del día.

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65,95 €

Set de 5 secuencias muy sencillas, de 4 pasos cada una, con fotografías de gran tamaño, que permiten trabajar hábitos diarios básicos de higiene, autonomía y colaboración en las tareas del hogar. Especialmente indicado para niños de educación especial. Ayuda a promover una mayor autonomía, seguridad en ellos mismos y consecuente autoestima.

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14,95 €

Secuencias muy sencillas, de pocos pasos, y con fotografías de gran tamaño, que permiten iniciar a los más pequeños en la percepción temporal.

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Juego para aprender la secuencia de vestirse y afianzar un hábito de autonomía.

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Panel para planificar las actividades que se hacen a lo largo del día, tanto en casa como en el colegio, y asociarlas con las horas del día, en formato analógico y digital (12h / 24h).

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38,50 €

Pizarra metálica enrollable y borrable. Es práctica y ligera. Permite escribir y/o jugar con fichas magnéticas. Incluye imanes para fijar la pizarra a la pared.

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La autonomía se aprende progresivamente. Darles responsabilidades es ofrecerles la oportunidad de hacerles sentir válidos. Dejarles tomar pequeñas decisiones y elegir entre diferentes opciones acordes a su edad es fomentar su autonomía.

La organización y la gestión de su tiempo, tanto de ocio como de obligaciones, mediante la planificación de actividades diarias, también ayuda a aumentar su autonomía.

Enseñar la noción del tiempo

Los niños no son conscientes de lo que implica el transcurso del tiempo hasta los cinco años de edad aproximadamente. Ya con tres años sienten curiosidad sobre cuándo suceden las cosas, pero no entienden el concepto y tienden a impacientarse. Al principio, basta con enseñar la diferencia entre: “antes” y “después”. Una vez interiorizado el concepto por parte del niño, podrá ser capaz de entender y responder preguntas sencillas donde interviene el factor tiempo.

La siguiente noción a adquirir es la diferencia entre el día y la noche, para que el niño asimile sus rituales diarios. El niño comprenderá la cronología que rige su día con recursos educativos como el Planning de actividades diarias o diferentes calendarios que abarcan distintos ámbitos temporales, como la semana o la temporada escolar. Cuando el pequeño llega a esta comprensión, podrá interpretar requerimientos de los padres como “llegamos tarde”, “espera un poco”, o “tengo prisa”.

La enseñanza lúdica sirve para que los niños establezcan cronologías de hechos que ocurren durante el juego. Juegos como el tiempo y el reloj ayudan a entender el concepto del tiempo y su medición horaria. Los juegos de secuencias permiten a los niños ordenar en el orden correcto las diferentes imágenes que narran una secuencia.

Con el paso del tiempo, los niños diferenciarán las franjas horarias del día y cuándo les toca desayunar, o comer, por ejemplo. También se harán conscientes de los períodos de tiempo que transcurren entre dichos momentos y se convertirán en sus primeras referencias temporales.

Mediante el establecimiento de rutinas, el pequeño sabrá qué sucederá después de cada acontecimiento del día. Su nivel de comprensión, hasta que no crezcan un poco más, no les permite interpretar términos temporales más difusos como Vacaciones o Navidades, e incluso usarán términos como “mañana” y “ayer” de forma incorrecta.