Inteligencia emocional

Inteligencia emocional

La inteligencia emocional supone conocer las emociones e identificarlas en uno mismo y en los demás, entender cómo se manifiestan, qué causas las provocan, cómo cambiarlas si es necesario y saber cómo nos pueden ayudar a relacionarnos con otros. Todas son habilidades entrenables que se mejoran con la práctica y nos preparan para la vida.

Ayudar a los niños a que identifiquen, entiendan y manejen mejor sus emociones les permitirá desarrollar su inteligencia emocional.

Hemos seleccionado los siguientes juegos para aprender las emociones de una manera divertida con puzles, cuentos, bingos, sellos y juegos de mesa.


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Juego para aprender a identificar iconos de expresiones faciales, y asociarlos con imágenes de expresiones reales.

22,10 €

Jugar a descubrir las emociones es el paso previo para empezar a desarrollar la conciencia emocional, alcanzar un mayor autocontrol y una adecuada regulación emocional. Sirve para aprender a identificar las emociones en uno mismo, reconocerlas en los demás, y tomar decisiones sobre nuestro comportamiento.

18,15 €
Agotado

Juego de asociación con sistema de bingo para aprender a diferenciar y reconocer las emociones básicas, asociando la imagen de cada emoción con su sonido correspondiente.

32,35 €

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Set de 6 marionetas para descubrir las emociones. Cuatro de ellas son reversibles. Incluye un CD MP3 con 2 cuentos en varios idiomas para su representación.

44,39 €

Set con 10 maxi-sellos para jugar y representar las 10 emociones básicas que guían nuestro comportamiento: alegría, seguridad, admiración, curiosidad, sorpresa, ira, asco, tristeza, miedo y culpa. El niño puede identificar y expresar sus emociones. Ayuda a desarrollar habilidades sociales y emocionales. Aptos para cualquier tinta.

18,15 €

¿Qué es la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional es la capacidad de la persona de gestionar de forma sana sus emociones. Apenas existe relación entre la inteligencia lógica y la inteligencia emocional. Según el psicólogo Daniel Goleman, la inteligencia emocional comprende los siguientes elementos:

  • Autoconciencia. Entendida como la capacidad de la persona de reconocer sus propias emociones y detectar sus puntos fuertes y aquellos susceptibles de mejora.
  • Autocontrol. El dominio de sí permite a la persona controlar sus estados de ánimo y que éstos no la controlen a ella. Las personas con autocontrol reflexionan en vez de actuar de forma impulsiva, ponderan las consecuencias de sus actos y no son prisioneras de la emoción del momento; son conscientes de la vida efímera de las emociones.
  • Motivación. Las personas con inteligencia emocional toman los obstáculos como lo que realmente son: entrenamiento para crecer. Su actitud es positiva y enfocan su atención y su ánimo en la consecución de sus metas.
  • Empatía. Es el reconocimiento y valoración de los sentimientos ajenos. Las personas con madurez emocional interpretan los estados de ánimo del prójimo y saben colocarse en su lugar. Sus vínculos con otros seres humanos resultan profundos y duraderos.
  • Habilidades sociales. La empatía hacia los demás, sin importar si caen bien o mal, permite a los poseedores de inteligencia emocional establecer relaciones de calidad basadas en el respeto.

Habilidades emocionales en los niños

Según Daniel Goleman, la inteligencia emocional puede aprenderse desde la infancia. El fomento de la maduración emocional de los niños producirá en ellos una sana autoestima y aportará beneficios en la vida adulta.

Los jóvenes con inteligencia emocional se vuelven adaptables a un entorno siempre cambiante y aceptarán mejor los cambios. Desarrollan asertividad: saben defender sus opiniones frente a los discrepantes sin considerarse agredidos por ellos y sin sentir necesidad de atacarlos. Gestionan sus conflictos de forma sana y su carácter resulta más equilibrado respecto al de quienes no trabajen su inteligencia emocional.

El aprendizaje de las habilidades de la inteligencia emocional se basa en:

  1. La imitación. Los adultos deben asumir que sus hijos aprenden las conductas de las personas de su entorno. Sobre los familiares y educadores cae la responsabilidad de convertirse en un modelo de conducta para los pequeños.
  2. La experiencia directa. Mediante el juego, los niños pueden aprender cómo enfrentarse a las diferentes vivencias que les pueden acontecer. Los pequeños afinarán su habilidad para la resolución de problemas o la tolerancia a la frustración. Pasarán a entenderlas como parte de la vida, y que las personas de éxito en cualquier campo también pasaron por dificultades y las supieron gestionar. Entenderán que el éxito no es un objetivo, sino una consecuencia.
  3. Refuerzos positivos del aprendizaje. El reconocimiento de la buena conducta realizada por el niño (que puede ser un elogio verbal), servirá para asentar el aprendizaje.

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24/10/2016
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